Barfly. El Borracho
- Barfly
- Nacionalidad: USA
- Año: 1987 | Duración:
- Director: Barbet Schroeder
- Intérpretes: Mickey Rourke, Faye Dunaway, Alice Krige.
Filmin
Fui un adicto al universo roñoso, sexual y empapado en whisky del gran Henry Chinaski (alter ego de Bukowski en muchas de sus obras), y finalmente me rendí a esa locura surrealista de detectives privados, femmes fatales y extraterrestres que es Pulp, la que a día de hoy sigo considerando mi novela favorita de siempre. Dicho esto, es fácil adivinar el apego tan especial que siento por Barfly. El borracho.
Vi por primera vez la película cuando ya era todo un fanático de Bukowski, y recuerdo perfectamente la decepción que me llevé en su día al contemplar los primeros pasos y gestos de un perjudicadísimo Micky Rourke. Aquel no era el Chinaski que yo me había imaginado. No era el puto viejo indecente que me había acompañado durante tantas horas de ávida lectura. No entendí ese caminar simiesco de Rourke, ni la cara de bobalicón con la mandíbula desencajada. Pero lo minutos se iban sucediendo… Las cervezas, el whisky, el vodka, las peleas en el callejón, las páginas garabateadas en mitad de la noche; y muy pronto acabé dándome cuenta de mi error. Mi Chinaski era el falso Chinaski. Mi Chinaski era inventado. Una simple ilusión de lector entregado. Micky Rourke era (y probablemente siga siéndolo), el verdadero y único Henry Chinasky (con permiso del propio Bukowski, al que vemos muy fugazmente tomarse un copa en la barra del bar al que suele acudir cada noche Henry).
La labor de Rourke fue señalada, en su momento, como excesivamente afectada o sobreactuada. No puedo estar más en desacuerdo. La actuación de Rourke me parece absolutamente genial. Sabe aunar ese patetismo y dolor del perdedor, atrapado en una espiral de alcohol y violencia; a la vez que consigue transmitir esa idea de libertad y de tener el derecho a no ser nadie. A no hacer nada. A auto destruirnos como nos dé la real gana.
Y tampoco Faye Dunaway cayó de pie la primera vez que vi Barfly. El borracho. Cuando la descubrí sentada al otro lado de la barra, pensé que su extremada belleza y elegancia (Dunaway siempre me ha parecido una e las actrices más elegantes de todos los tiempos), no casaban en absoluto con el sudor y la mugre del universo Chinaski. Pero de nuevo, me precipitaba. Faye Dunaway está espléndida en el papel de Wanda, una mujer vulnerable, débil, herida de amor y que pone sobre aviso a Chinaski de la alta probabilidad que existe de que se vaya con el primer hombre que le muestre una botella de whisky.
La relación que se establece entre ambos en la película me sigue pareciendo llena de ternura y desesperación. Lo único que importa es el hoy, el ahora. Y ese ahora consiste en lograr unos cuantos dólares con los que financiar la próxima borrachera. No hay nada más… Y no porque no puedan lograr algo más, sino porque realmente no quieren nada más. Viven la vida que desean vivir; o al menos se intentan auto convencer de ello.
Barfly. El borracho me sigue fascinando, exactamente como el primer día que la vi. La prosa y la poesía de Bukowski están presentes en la película; y a día de hoy sus diálogos me siguen golpeando como lo hicieron antaño las páginas escritas por aquel viejo indecente. Una grandísima película.Reparto
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