La mujer que camina delante
- Woman Walks Ahead
- Nacionalidad: USA
- Año: 2017 | Duración:
- Director: Susanna White
- Intérpretes: Jessica Chastain, Sam Rockwell, Ciarán Hinds.
Filmin
Caroline Weldon es una viuda, aficionada a la pintura, que viaja desde Nueva York a Dakota, a finales del s.XIX, con la intención de pintar un retrato del mítico jefe sioux Toro Sentado. Cuando Caroline llega a la reserva Sioux, se encuentra con un Toro Sentado que recolecta patatas, viste los trajes propios del hombre blanco y se expresa en un correcto inglés porque la lengua nativa “causa temor entre los blancos.”
La injusticia de una nueva propuesta gubernamental para regular la vida de los nativos (conocido como el Acta Dawes, que, entre otras cosas, pretendía diezmar la resistencia de los Sioux reduciendo a la mitad su asignación de agua y comida), provocará que Toro Sentado, con la ayuda de una Caroline Weldon que ejercerá de secretaria, asesora y confidente del gran jefe, abandone su ostracismo e inicie una incipiente carrera politica en defensa de los derechos y el estilo de vida nativos.
Buena parte del argumento de La mujer que camina delante se centra en cómo se contruye esa relación de confianza, e incluso de mútua admiración, entre Caroline y Toro Sentado. Caroline fue acusada de mantener una relación sentimental con el jefe indio, lo cuál le valió la animadversión de una gran parte de la sociedad del momento. En la película no se explicita una relación de ese tipo, aunque sí se deja entrever que entre ambos hubo algo más que el interés común por la lucha de los derechos de los nativos (esa parte de incipiente romance no consumado, es la única que me molestó de la película).
A través de una cinematografía hermosa, cuidada, casi poética, que vuelve a resaltar la belleza de los paisajes comunes del western (las montañas, praderas, poblados indios…); y de una extraordinaria labor de la siempre eficaz (y brillante, en muchas ocasiones) Jessica Chastain, La mujer que camina delante se nos presenta como un pasaje terrorífico de la historia de un país que se estaba contruyendo a sí mismo bajo el legado de un brutal genocidio que, a finales del s.XIX resultaba ya prácticamente imparable.
Los supuestos esfuerzos del gobierno federal por dar una salida consensuda al establecimiento de los derechos y obligaciones de los nativos americanos, permitiendo a las tribus votar la mencionada Acta Dawes (las tribus votaron en contra tras el encendido discurso de Toro Sentado), derivaron, tal y como nos cuenta el epílogo de la película, en uno de los episodios más deshonrosos de la historia americana. Las heridas del pasado seguían siendo muy profundas y dolorosas (algo que en La mujer que camina delante queda reflejado en la secuencia en la que Caroline llega a la estación de tren de Dakota y un lugareño reacciona de firma violenta al enterarse del motivo de su visita). Era imposible un entendimiento que favoreciera a ambas partes, y la voluntad del gobierno parece ser que fue siempre la de erradicar la presencia y el estilo de vida de los nativos.
La mujer que camina delante fue acusada, tras su estreno, de ser excesivamente imprecisa desde un punto de vista histórico. De tomarse demasiadas licencias. Y lo cierto es que, a poco que uno sienta cierta curiosidad por la historia real, van aflorando las diferencias. Por lo visto, Caroline no viajó sola hasta Dakota, sino que lo hizo en compañía de su hijo, nacido de una relación extramatrimonial. Y el objetivo de su viaje no era tanto retratar al jefe nativo (que lo hizo, hasta en cuatro ocasiones), sino colaborar con las tribus para defender los derechos y el estilo de vida nativos frente a ataques como el de la inminente Acta Dawes. Caroline formaba parte, estando en Nueva York y antes de viajar al Oeste, de la Asociación Nacional de Defensa de los Indios.
Tampoco es cierto que Caroline permaneciera junto al jefe hasta el final de sus días. Sus desavenencias con Toro Sentado acerca de La danza de los fantasmas, un movimiento de carácter religioso en el que sus integrantes, nativos de varias tribus, creían que realizando determinados cantos y danzas, el hombre blanco desaparecería de sus tierras y sus ancestros muertos regresarían de la muerte para unirse a su lucha; provocaron el distancimiento entre ambos y Caroline abandonó la reserva para regresar a Nueva York. Toro Sentado fue asesinado posteriormente, y su negativa a prohibir y condenar los actos La danza de los fantasmas dentro de la reserva, fue una las justificaciones de su ejecución.
Voy cerrando… La mujer que camina delante es una película que cuenta una gran historia. Una historia triste y desgarradora, pero necesaria. Quizas la puesta en escena de Susanna White carece del toque épico que creo que, en ocasiones, merece el relato; pero la propia historia en si misma, la química entre los dos protagonistas, y la inconmensurable labor de la Chastain, hace de La mujer que camina delante una película, sin duda alguna, recomendable.Reparto
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