El Club del Odio
- Soft & Quiet
- Nacionalidad: USA
- Año: 2022 | Duración:
- Director: Beth de Araújo
- Intérpretes: Stefanie Estes, Olivia Luccardi, Melissa Paulo.
Filmin
Lo único que os puedo contar, en realidad, es cómo la he recibido yo particularmente: El Club del Odio intenta avisarnos de la mecha tan corta de la que hacen gala ciertas ideologías extremas (y en este caso, de extrema derecha… aunque probablemente podría hacerse extendible a cualquier extremo, del lado que sea). Un grupo de mujeres de mediana edad se reúnen en la trastienda de una iglesia para vomitar toda una retahíla de mierda supremacista y nazi de lo más básico: nosotras, las de piel blanca, hemos hecho lo necesario para prosperar, para llegar hasta donde hemos llegado; ellos, de piel… distinta, amenazan nuestro status quo, nuestro modo de vida, nuestra superioridad moral. El feminismo apesta. El judío nos roba. Y el Estado coarta nuestra libertad, garantizando la de “ellos”. La multiculturalidad ha fracasado.
Por muy simplista que nos pueda parecer, el mensaje no deja de ser amenazante y aterrador. Y creo que esa es la esencia de la película. Hubo un momento en que llegué a pensar que este grupito de nazis aburridas eran, sencillamente, estúpidas. Pero ese es el gran peligro del populismo. De las palabras, de las fantasías sobre la preponderancia de lo propio y de lo particular frente a lo ajeno o distinto, del victimismo frente a todo aquello que les resulta extraño; a la acción… hay un paso. Y de pronto un tipo vestido de nativo americano encabeza a una muchedumbre que pretende asaltar el Capitolio.
El peligro existe. Está arraigado en nuestra sociedad y puede manifestarse de un modo incontrolable, organizado (y subvencionado por grandes fortunas) y violento en cualquier momento, en cualquier lugar.
Y la directora y guionista Beth de Araújo (por lo visto de origen brasileño y chino-americano) se sirve de dos herramientas cinematográficas muy potentes para transmitir ese mensaje: por un lado la ejecución de un único plano secuencia de unos 85 minutos (que la propia directora reconoció que esconde un par de trampas) que resulta muy válido precisamente para enfatizar esa corta distancia que hay de las palabras a los hechos. Pasamos de lo que parece ser una inofensiva reunión de mujeres en la casa del Señor (de inofensiva, nada de nada) a la violencia frenética y descontrolada en menos de hora y media; y lo hacemos en tiempo real y, por lo tanto, siendo testigos de esa mecha corta a la que antes os hacía referencia. De lo cerca que estamos de que esas ideas, que se alimentan del odio y el miedo, acaben derivando en una violencia real.
Y por otro lado, para acercarnos esa advertencia acerca del peligro de las ideologías extremas, Beth de Araújo hace uso de ciertos esquemas del género del terror. Lo que vemos es prácticamente un home invasion, pero en esta ocasión desde la perspectiva del invasor, en lugar de la perspectiva más habitual de la víctima (lo que le ha valido a El Club del Odio un buen puñado de comparaciones con el Funny Games de Hanneke). Violencia incómoda sin ser excesivamente explícita.
Me gustó la película (no me entusiasmó). No vi la experiencia mega terrorífica que algunos supieron ver en ella, pero sí me pareció una ingeniosa y a la vez poco sutil parábola que nos advierte del peligro de los tiempos que corren.Reparto
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