Longlegs
- Nacionalidad: USA
- Año: 2024 | Duración:
- Director: Oz Perkins
- Intérpretes: Maika Monroe, Blair Underwood, Nicolas Cage.
Cine
Por supuesto, no voy a revelaros demasiados detalles acerca de la trama de Longlegs. Debería bastar con lo siguiente: un presunto asesino, que responde al sobrenombre de Longlegs (piernas largas), parece estar detrás de la muerte de varias familias enteras; con la salvedad de que todos los indicios apuntan a que Longlegs nunca está presente en la escena del crimen.
Las dos primeras partes de la pelícila (de un total de tres actos en los que se estructura la misma) discurren por el cauce del thriller criminal. Sin embargo, lejos de focalizarse en el desarrollo de la investigación (seguir las pistas y esclarecer los hechos), el verdadero interés de Perkins apunta siempre a construir esa atmósfera viciada, corrompida y depravada de la que hace gala Longlegs durante todo su metraje. Y alcanza su objetivo gracias a un ritmo aparentemente lento, pero que va calando. Que te impregna. Que, poco a poco, te sumerge en ese aire de pesadilla bizarra y envilecida que parece sacada del David Lynch más oscuro y deprimido de un, pongamos, Terciopelo azul.
Y, por supuesto, dos factores fundamentales (al margen de otros factores más técnicos, como la composición de los planos, el entorno gris, plomizo, denso o esa banda sonora que estalla en los momentos oportunos) contribuyen a ese ambiente enrarecido e incluso delirante de la película; y me estoy refiriendo a sus dos personajes principales hasta el momento. Por una lado, una joven agente del FBI, al borde del autismo, y que parece tener una intuición fuera de lo común para detectar a psicópatas asesinos. Y, por otro lado, su némesis y uno de los platos fuertes de Longlegs: el personaje interpretado por Nicholas Cage. El psicópata que responde al nombre de Longlegs. Con apenas 20 minutos de presencia en el metraje y con el rostro enterrado bajo una capa de prótesis que lo hacen prácticamente irreconocible, es como si el bueno de Cage justificara o diera una razón de ser a esa deriva de locura e histrionismo en el que se ha visto sumergida su carrera de actor durante los últimos 20 años. Vuelve a construir un personaje al límite, pero en esta ocasión, toda esa demencia y excentridad, marca de la casa, que el actor insufla a su Longlegs, lejos de llegar a verse como una nota discordante o fruto de una mera exageración o pose, se convierten en el elemento más perturbador, terrorífico y a la vez fascinante de una historia que clamaba por un villano que estuviera a la altura de las circunstancias.
Y con todo esto llegamos a una tercera y conclusiva parte, en la que, definitivamente, abandonamos el thriller criminal y nos metemos de lleno en el horror sobrenatural, con una forzada amalgama de cultismo, satanismo y muñecos embrujados que puede resultar caótica e incluso algo indigesta, pero que responde a la perfección al anti cliché de un final extraño para una película que reclamaba, a gritos, un final de estas caracteristicas.
Longlegs no es una película perfecta. Queda lejos de clásicos como las mencionadas Seven o El silencio de los corderos porque, de hecho, juega en una liga distinta. Su ritmo pesado y su naturaleza extraña creo que puede dejar fuera a más de uno. Pero como thriller criminal y sobrenatural, ofrece una experiencia casi sensorial con un poder de atracción muy evidente. Una propuesta muy interesante.Reparto
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