Argumento
Cenicienta vive bajo el contínuo castigo de su madrastra y sus crueles hermanastras. Cuando el mismísimo príncipe la invita al baile, Cenicienta tiene la genial idea de convocar, a través de un libro con cubiertas de piel humana, a su particular hada madrina para que la ayude en la que promete ser la noche de sus sueños. Pero pronto las cosas en el baile se complican, y la vena más vengativa de Cenicienta no tardará en hacer acto de presencia.
Estaba claro que
La maldición de la Cenicienta iba a ser un caballo ganador. Si tu intención era apostar a que la película era mala como un dolor de muelas o un furúnculo rectal,
La maldición de la Cenicienta no estaba dispuesta a defraudarte.
Por dónde empezar… La película es terrible. En lo más profundo de este engendro de serie B puede adivinarse la trama del cuento clásico de
Charles Perraut: una joven Cenicienta vive subyugada bajo el brazo opresor de su malvada madrastra y sus infames hermanastras. Cuando el supuesto príncipe azul
(un hijo de puta de cuidado) reclama su presencia en el baile real, la desdichada Cenicienta atisba un hilo de esperanza.
Y cómo continuar… Cenicienta encuentra un libro de los muertos, debidamente encuadernado en piel humana, a través del cual convoca a su hada madrina en forma de cadáver descompuesto, y, con la inestimable ayuda de unos cenobitas de marca blanca (demonios caníbales muy pochos), llevará a cabo el más anhelado de sus deseos: vengarse de todos aquellos que han abusado de ella durante tanto tiempo.
El objetivo es no dejar títere con cabeza. Armada con un hacha y con su afilado zapatito de cristal, Cenicienta y sus secuaces irán dejando un reguero de muertos mientras una repetitiva y pesadísima banda sonora castiga nuestros oídos de manera inmisericorde.
Vale, al margen del tema de la banda sonora, lo cierto es que la cosa suena mejor de lo que realmente es. Puede parecer que la cosa no sea para tanto. Incluso a mi me entrarían ganas de ver La maldición de la Cenicienta…, sino fuera porque ya la he sufrido en mis carnes.
Lo único que cabe esperar de una película como
La maldición de la Cenicienta es que las muertes sean divertidas. Que las situaciones que se plantean
(los demonios, la matanza en el baile, el gore…), de tan grotescas que acaban resultando, te den para echarte, al menos, unas risas. Pero ni por esas. Al final lo único que te queda es un pastiche deslucido, que mezcla
Hellraiser con
Posesión Infernal, con efectos gore muy mediocres y que no cumple una mínima función de película mala, pero entretenida. Sólo recomendada para los muy completistas.
Te gustará si…
Tienes el cuerpo para una serie B, cercana a la Z, en la que Cenicienta se convierte en un demonio vengativo que hace buen uso de su zapatito de cristal.
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