Subservience
A ver… Buscarte un robot con forma humanoide que te ayude con las tareas del hogar mientras tu mujer sigue convaleciente debido a una grave enfermedad, pues bueno, supongo que tiene un pase. Es el signo de los tiempos… venideros. Pero decidirte por el modelo de robot que tiene la cara y el cuerpo de toda una Megan Fox, me parece, como mínimo, una idea arriesgada. Es evidente que cuando tu mujer regrese a casa, la tormenta va a estallarte en mitad de tu puñetera cara. Quién juega con fuego (y la sra. Fox es fuego), acaba quemándose. Pues esta vendría a ser la premisa de Subservience, una mezcla imposible entre la Inteligencia Artificial de Spielberg y la Atracción Fatal de Adrian Lyne (¡toma ya! Ahí queda eso…).La historia de Subservience es sencilla: Un padre y marido en apuros, tras la enfermedad de su mujer, decide comprar a Alice, un androide dotado de inteligencia artificial y especializado en el cuidado del hogar. Cuando la madre regrese, Alice tomará consciencia de si misma y hará todo lo que crea necesario por conservar el afecto de su nueva familia.
Por supuesto, el 90% del interés de la película recae sobre las espaldas de una Megan Fox a la que un servidor le tiene un mayor aprecio por sagas como las de Transformers o Tortugas Ninja, sin ser, realmente, fan de dichas sagas; que por aquella patochada titulada Jennifer’s Body que nos quiso vender a su guionista, Diablo Cody, como lo más cool y rompedor del momento en materia de cine de terror.







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