En las profundidades del Sena
- Sous la Seine
- Nacionalidad: Francia
- Año: 2024 | Duración:
- Director: Xavier Gens
- Intérpretes: Bérénice Bejo, Nassim Lyes, Léa Léviant.
Netflix
Pues bien, En las profundidades del Sena tiene la rara virtud de colocarse justo a mitad de camino entre el frikismo o esperpento más absoluto, y la propuesta que intenta aportar un mínimo de dignidad al género (probablemente, quedándose en el intento).
Un tiburón blanco de siete metros parece haber quedado atrapado en las profundidades del Sena a pocas semanas de celebrarse una multitudinaria prueba de triatlón en sus aguas. Mientras la policía fluvial, con la ayuda de una prestigiosa científica, intentan buscar soluciones; la alcaldesa de la ciudad no tiene ninguna intención de renunciar a la publicidad y los ingresos que promete la prueba deportiva y hace caso omiso a las advertencias.
La primera mitad de la película digamos que tiene un pase. No hay quién se crea las explicaciones pseudo científicas que justifican la presencia de un enorme tiburón en las aguas del Sena, pero a pesar de ello, la trama en la que el equipo de policías y la experta científica intentan averiguar qué demonios está ocurriendo y que alternativas existen para salvar la ciudad, se mueve por unos derroteros más o menos razonables y aceptables. Pero, en realidad, la fiesta no ha hecho más que empezar…
Si alguien piensa que el único escollo, en términos de verosimilitud, que deberá salvar durante la película es el de la simple presencia de un escualo en aguas dulces, que se lo vaya quitando de la cabeza. Más pronto que tarde, el bueno de Xavier Gens (director con el que estaremos en perpetua deuda gracias a su genial Frontière(s)) abandona el barco de la credibilidad y se lanza de cabeza a una puta locura que no tiene ni pies ni cabeza. La aleta del cine friki empieza a tomar forma y protagonismo, y En las profundidades del Sena acaba siendo ese disparate esperpéntico que, estoy convencido, muchos espectadores odiarán, mientras que otros sabrán apreciarla como la exquisita estupidez en la que acaba convertida la película.
Cada nuevo giro de guion se vuelve más y más absurdo. Las muertes cutronas se van sucediendo, la promesa de un inminente romance no consumado no para de molestarnos y personajes que son una pura caricatura como los de la alcaldesa y su principal consejero, acaban confirmándonos que En las profundidades del Sena es cualquier cosa, menos una propuesta seria. Si al principio os decía que la película tiene la extraña virtud de ser equidistante entre el cine friki y el cine serio, ahora me retracto de mis propias palabras y os confirmo que En las profundidades del Sena tiene pie y medio en el cine de explotación más desvergonzado y extravagante.
¿Y significa toda esta mierda que acabo de soltar que En las profundidades del Sena no me ha gustado? No, ni hablar. La última locura de Gens me ha gustado. Me descubrí, en más de una ocasión, con una sonrisa cómplice dibujada en la cara y pensando en voz alta: “Menuda pandilla de flipados”. Más cercana al despiporre del Piraña 3D (2010) de Alexander Axa que al Tiburón de Spielberg, este En las profundidades del Sena me ha parecido un espectáculo demente y divertido, solo apto para paladares muy freaks con ganas de descubrir una buena / mala película de tiburones. Abstenerse cinéfilos de pro.Reparto
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