Mayhem
- Nacionalidad: USA
- Año: 2017 | Duración:
- Director: John Lynch
- Intérpretes: Steven Yeun, Samara Weaving, Steven Brand.
Prime
Un jodido virus ha empezado a propagarse por la población. Ya son más de un millar de casos alrededor del mundo. ¿Sus efectos? Los infectados pierden cualquier noción de ética y moralidad y se entregan, con absoluta devoción, a sus más bajos instintos. Violencia y sexo (mucho más de lo primero, que de lo segundo). Y bajo este panorama, un edificio de oficinas es puesto en cuarentena bajo amenaza de infección el mismo día en el Derek, un joven abogado, es despedido de manera injusta y obligado a tragarse un marrón que no le corresponde. Y un dato importante… Un vacío legal sentó un precedente según el cuál los infectados por el virus carecen de responsabilidad penal, por lo que pueden agreder, violar o matar sin temer a las consecuencias (una especie de Purga temporal).
Pues sí, eso es justamente lo que promete (y lo que nos regala) Mayhem: un virus que convierte a todos los trabajadores de un bufete de abogados en seres violentos y ultra cachondos. Y esto, ¿en que se traduce? Pues en un festival cómico de ultra violencia en el que apenas queda espacio para tomar aire.
Mayhem es una película muy simple. Es cierto que uno puede llegar a esforzarse y acabar comprando el argumento de la lucha de clases, las relaciones de poder, la competitividad, la jerarquía en el ámbito de una gran empresa… Pero en realidad, ese supuesto discurso (que en ningún momento llega a alcanzar una entidad destacable) no es más que un esbozo, de trazo grueso, que sirve de mero escenario para la verdadera esencia de la película: su condición de gamberrada desenfrenada y festivalera empapada en sangre y humor tosco.
En Mayhem hay mucha violencia. Muchísima. Pero en ningún momento resulta incómoda, debido a que el guion nunca le pierde la cara a su vertiente más cómica. Es de esas películas en las que todo es tan exagerado, tan grotesco, tan llevado al límite, que acaba resultando gracioso. O al menos lo acaba siendo (gracioso) para un determinado tipo de público. Porque el riesgo de que todo ese exceso, toda esa hipérbole, termine desesperando o incluso aburriendo a otro tipo de espectador, estoy convencido de que también está ahí.
Por mi parte, el bueno de John Lynch, al que le debemos la segunda y mejor entrega de la saga Wrong Turn (y sé perfectamente que soy el único que piensa esto), me ha regalado un espectáculo entretenido y divertido que se consume con una sencillez pasmosa. Me ha acabado ofreciendo justo lo que me había prometido.Reparto
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